Sandra Carvalho

entrevista: Daniel López García
fotografía: José Lucas Fotografía 

          Una tarde del mes de julio nos citamos con los artistas Sandra Carvalho y Felipe Ortega-Regalado en el estudio que comparten en la calle Albareda de Sevilla. Ciframos el objetivo de nuestro encuentro en tener una conversación con ambos y conocer de primera mano su obra, condición que consideramos indispensable para poder presentarla al público que se dirija tanto a la tienda como a la galería de Zunino Shop&Gallery, ya que ambos van a formar parte de este proyecto de diferente forma.

Durante la deseada y plancentera reunión, charlamos durante horas de todo lo relacionado con la creación y la obra de ambos creadores. En definitiva de su vida, ya que el compromiso que ambos artistas han establecido con su trabajo excede los márgenes de los horarios socio-profesionales, y se caracteriza más bien por una disciplina y entrega manifestadas en un grado absoluto.

Sandra Carvalho

Al igual que la dedicación a su obra sobrepasa los márgenes de lo que entendemos por el tiempo laboral, la relación personal entre ambos artistas no se puede medir única y exclusivamente por el marco de lo artístico, y el que enfrente su obra y una entrevista con los dos encontrará multitud de caminos y vasos comunicantes entre uno y otra. De la misma forma, cada uno presenta una personalísima propuesta artística y un trabajo genuino que los distancia. Por tanto, para hablar de Sandra Carvalho acudimos al testimonio de Felipe Ortega-Regalado y viceversa, como la mejor forma de conocer sendas trayectorias.

Mientras Sandra coloca en la pared algunos de sus trabajos para que podamos disfrutarlos, Felipe nos enseña algunas piezas de su última serie, obras que desarrolla sobre diferentes formatos de papeles plegados, jugando con su dimensión y formato, texturas y manchas; piezas que acaban tomando una dimensión orgánica por la que parecen actuar con la autonomía de un ser vivo, que crecen y van mutando, y que entronca con una dimensión que apunta hacia el mundo de la naturaleza, aspecto sobradamente señalado en su obra. La inspiración para esta serie la encontré en una obra que me regaló Sandra, nos cuenta Ortega-Regalado, y es que mi obra y la de Sandra podrían considerarse hermanas, hay algún punto en el que se tocan. Aquí tienen un ejemplo de ese lazo fraternal en la vida y en la obra de ambos artistas que les comentaba.

En este primer texto, nacido de aquel encuentro, nos centraremos en la obra de Sandra Carvalho, prometiéndoles en los sucesivos profundizar en vida y obra de Felipe Ortega-Regalado.

 

Sandra, ¿cuál es el  primer recuerdo que tienes relacionado con  la pintura?

Pues dándole vueltas, recuerdo una cosa de pequeña. Recuerdo que solía dibujar una puerta con saliva y me pasó algo, que llegó mi hermano o mi padre y me dijeron qué guarra eres, y como que me corté. Pero sí que tengo la imagen de que fue muy gustoso, y muy importante, porque fue como estar en contacto con la materia de una manera muy pura.

 

Añade Felipe: Eso no me lo habías comentado, y es que no hay nada más básico en la pintura que lo que es la sustancia corporal: el pis, la caca, el semen, el sudor, las lágrimas, la saliva. Todos esos son los primeros elementos con los que se pintó, y lo hace el niño sin saber que lo que está haciendo es un acto de pura representación. Es algo muy puro.

 

¿Y tienes conciencia de la primera pieza que consideras parte de tu  obra?Sandra Carvalho

Pues sí. Cuando entré en la escuela de arte, mi especialidad fue el grabado, y mi primer grabado recuerdo que fue un montón de caras de mujeres, unas contentas, otras tristes. Si te soy sincera, recuerdo la obra como algo muy torpe, pero con el paso del tiempo me di cuenta de que ya estaba expresando algo. Además, era yo, en todas esas caras era yo la materia expresada. Lo hice de una manera inconsciente, sin pensarlo, pero me di cuenta de que quería contar cosas con el grabado y con el dibujo. Esos fueron mis cauces, o los cauces que yo encontré en ese momento, para expresar algo de mí de una manera más o menos consciente.

 

Tu carrera está muy unida, tanto en lo personal como en lo profesional, a la de Felipe Ortega Regalado. ¿Dónde os conocéis?

Aunque los dos estudiamos en la Facultad de Bellas Artes de Sevilla no fue allí, sino aquí en el estudio.

 

Y Sandra deja que sea Felipe el que siga contestando la pregunta, mientras sonríe y afirma todo lo que éste dice con síes y movimientos de cabeza. Ella entró en la habitación chiquitita, y nuestra relación ha ido muy lenta, pero muy lentamente. Años y años saludándonos, hola que tal, cómo estás, bien trabajando. Y ahora es mi hermana. Es mi hermana, y no hay persona que quiera más, creo, que a ella. Estoy enamorado de ella. Nos queremos muchísimo y nos respetamos más todavía.

 

La formación artística de Sandra Carvalho comienza mucho antes de pasar por la Facultad de Bellas Artes de Sevilla, lugar en el que se licenció en las disciplinas de diseño y grabado. Tanto Sandra como Felipe comentan que su paso por ella supuso un trámite administrativo más que formativo, ya que de aquel periodo tan solo salvan a un par de profesores que les permitieron crecer como artistas.

 

¿Y cómo sigues profundizando en el lenguaje del grabado tras lo poco fructuosos que fueron los años académicos?

Yo es que con el grabado tengo una relación de amor odio. Me gusta mucho el grabado porque me muevo muy bien, estoy cómoda, pero hay momentos en los que necesito despegarme, así que voy y vengo.

 

Pero ella es una especialista en el grabado y su obra gira fundamentalmente en torno a él, porque su obra aunque no sea grabado, ya sean dibujos u otras formas, tiene la factura del grabado: en el uso del papel, el cuidado de las tintas. Sandra es grabadora, como yo soy pintor por mucho que haga otras cosas, incluso cuando dibujo. Añade Felipe destacando la importancia de ese perfil en la obra de Sandra.

 

Desde la crítica artística, tanto en Felipe como en Sandra, se ha destacado la relación que mantienen en su obra con la naturaleza. Siempre, señala Felipe. Pero  el que se se enfrente al trabajo de los dos artistas, observará rápidamente diferencias en cuanto a las estrategias que toman a la hora de tratar este tema y las visiones que de él expresan. Ella es más realista, define Felipe, Sandra sí que hace mímesis de la naturaleza porque copia sombras reales. Lo que pasa es que en su plasmación, en el formato que sea, aparecen desfiguradas las formas, en las que intervienen y tienen un papel muy importante los materiales: la plancha, el papel, etc.

 

Sandra CarvalhoY entonces, ¿cuál es el punto en el que se une la obra de ambos en el tema de la naturaleza?

Y continúa Felipe, donde los dos mantenemos la unión es en pasearlos, en el disfrutar de la naturaleza. Y de ahí es de donde surge el espíritu de nuestro proyecto conjunto “El espíritu del flâneur”, del que ya tenemos las dos primeras etapas y ahora vamos a hacer la tercera.

 

Otra diferencia entre ambos artistas estriba en que mientras que la obra de Ortega-Regalado se ha vehiculado por diferentes disciplinas artísticas, la obra de Sandra Carvalho se muestra mucho más concentrada, pues no la ves a ella. Ella es su obra al igual que yo soy la mía. Yo soy muy charlatán y ella es puro silencio, comenta Felipe. Concentrada… creo que sí, nos dice Sandra, y continúa: A mí es queme dan un metro cuadrado de tierra y ahí yo me quedo fija [Nos reímos.] Y es verdad, de ahí soy capaz de sacarlo todo, de esa concentración.

 

Ortega-Regalado define la obra de su compañera Sandra Carvalho como puro misticismo, es de una pureza tan grande que corre el peligro de que su obra pase desapercibida. Muy a pesar suyo, porque yo creo que ella lo sabe. Considero que ella debería dar un paso pero si no lo siente, mejor que no lo dé. Pero esto ya es meternos en un terreno algo resbaladizo porque yo le meto mucha bulla a Sandra, y le digo que no enseña su obra con lo bella que es. Y tiene muchísima obra, buenísima toda, pero no hace nada con ella. Yo le riño mucho.

 

En este sentido, es inevitable pensar en la imposible división que se da entre obra y artista cuando en el fondo son la honestidad y el respeto los que marcan la orientación del trabajo. Como la propia Sandra, su obra es silenciosa y discreta, aunque siga creciendo de una forma muy intensa. Sin embargo, en una esfera artística que cada vez se mueve más y mejor por los cauces del autobombo y las redes sociales, una personalidad y un trabajo como el suyo tienden a verse sepultados por tantísimo ruido.

 

A pesar de ello, uno de los proyectos más conocidos de Sandra Carvalho fue el realizado junto a Felipe Ortega-Regalado, el ya mencionado El espíritu del flâneur, en el que actualmente siguen trabajando. Comenta Sandra: Ahora estamos pensando en el desarrollo de su tercera parte, tal y como ha dicho antes Felipe. El proyecto nació porque nos encargaron una exposición y no sabíamos muy bien cómo plantearla. Nos apetecía hacer una intervención y nos echamos a la calle, sin tener una idea clara de lo que queríamos hacer; pero sí salir para ir buscarlo y encontrarlo, dejando que las cosas nos empaparan. Y ese proyecto ha sido una de las cosas más bonitas que yo he hecho como artista.

 

¿Y dónde realizáis esa búsqueda? ¿A que lugares fuisteis para encontrar esos elementos que configurarían más tarde la obra?

El primero lo realizamos aquí en Sevilla en varios parques y zonas verdes de Sevilla, por la ribera del río, aunque el inicio del vídeo está en Gijón, en Covadonga. Pero el inicio del proyecto, como te comento, fue una salida que tomamos como si saliéramos a jugar.

Sandra Carvalho

 

El trabajo de Sandra Carvalho destaca por una particular capacidad expresiva que va creciendo sin hacer ruido en todos los lugares, como lo hace la vida que nos rodea. Al pensarlo de esta forma, no es casual que la obra de la artista se exprese en cualquier formato: en la hoja de una libreta usada, sobre un papel de arroz o en el fotograma de un vídeo. De esta forma, su trabajo parece apuntar al universal de que el ser humano, como la hierba, es capaz de arraigar en cualquier parte. Entonces, le comento a Sandra, que al observar su obra uno tiene la impresión de estar frente a huellas que parecen recoger el rastro invisible que dejan las personas y sus contextos. Claro, lo has definido muy bien. Yo trabajo con la fugacidad, yo trato de retener aquello que nos va pasando, todo aquello de lo que no nos damos cuenta pero que está ahí. Intento que sea el reflejo de aquello que se nos escapa, de lo invisible. Y añade Felipe, el rescate del pequeño detalle.

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