Fechas:
19.11.2021 - 29.01.2022
Artista: Diego Cerero Molina
¿Qué emergencia? ¿Qué cristal hay que romper? ¿De dónde tenemos que huir? ¿O hacia dónde hay que huir? Sin duda alguna, la frase parece una llamada a la acción, pero más que nada, es una llamada de atención, la que nos hace el artista Diego Cerero Molina en su última exposición: Romper en caso de emergencia y que alberga sus últimos trabajos, pinturas de formato medio y colosal –algunas miden casi 2m- que se enmarcan en un género que siempre ha estado vinculado a la historia del arte: el Retrato. Género, por otra parte, que el artista utiliza para llevar a cabo su crítica hacia la sociedad actual. Su interés por el ser humano –y urbano- y su impacto en la naturaleza, su actitud ante la tecnología, son algunos de los temas que Cerero aborda en sus obras a través de unos personajes que en ocasiones se ven impasibles ante los acontecimientos, y en otras, sus rostros o su aspecto parecen ser la catástrofe en sí misma, como esa colosal cabeza de gafas rotas, que lo mismo te guiña un ojo que se sorprende mientras te invita a “romper en caso de emergencia”. ¿Acaso nos avisa de algo?
Personajes grotescos en situaciones grotescas para esta crítica a la sociedad actual que Cerero abordará valiéndose de dos ingredientes más: por un lado, la naturaleza: animales y plantas que se apoderan del espacio y de los personajes, avisándoles de las catástrofes que se nos vienen -o tal vez sean ya la catástrofe misma-, mientras ellos se muestran inmutables, como si nada fuera con ellos; y, por otro, y al más puro estilo de los artistas de las vanguardias clásicas y del postmodernismo: a golpe de ironía.
Y es que la ironía ha estado siempre presente en los momentos críticos, en momentos de ruptura y decadencia, presente siempre que se han producido cambios históricos. En conclusión, la ironía es perfecta para llevar a cabo una crítica social. Ya lo dijo el filósofo alemán del Romanticismo K.W. F. Solger, en su obra Lecciones de Estética (1829): “la ironía es la condición natural de toda producción artística, es la resonancia del artista con su época”. Y es en la época del artista, donde el cambio climático, la obsesión por la tecnología, la no desconexión del trabajo, son solo algunos de los problemas que nos acechan y que no vaticinan un final feliz.
En las obras de Cerero entra en juego lo percibido y lo imaginado. La ironía es así. Juega con nuestras expectativas. La actitud de los personajes es una metáfora de lo que somos, y por lo tanto merece, una vez más, la crítica del artista.
Nos encontramos así ante unas obras que, como la propia ironía, muestran dos caras: por un lado, la externa, la que vemos, la divertida, la chica que sujeta un flexo como si fuera un bebé, la de la vaca gritando a un señor que porta tecnología obsoleta, la planta que parece querer devorar al retratado, y por otro lado, la interna, la que no vemos, la que nos hace ponernos en situación y recapacitar. Vivimos en una sociedad en la que están pasando muchas cosas y de muchas de ellas somos responsables. Cuidado señoras y señores, no tengamos que romper el cristal en caso de emergencia.
Texto: Victoria Arribas